sábado, 11 de abril de 2009

Semana Santa 2009 de Rute. Balance final.

Los ruteños y ruteñas sentimos de una manera muy especial nuestra Semana Mayor. Por ello, la cantidad de público que participa en los distintos desfiles procesionales que tienen lugar en nuestra localidad, es cada vez más alto. Una altísima participación y, al final de la Semana, un tiempo desapacible, han sido las notas predominantes de esta celebración.

Así pues, la Semana Santa en Rute se ha desarrollado, en resumen, de la siguiente manera:

Comienza la Semana Mayor, como es tradicional, con el Domingo de Ramos. Indiscutiblemente, este día es símbolo de palmas y algarabía. A las doce del mediodía, y desde la Parroquia de Santa Catalina Mártir, comenzaba la Procesión de Nuestro Padre Jesús en su Entrada Triunfal en Jerusalén (más conocido por “La Borriquita”). Un recorrido lleno de luz y color, de alegría y dinamismo que abría los desfiles procesionales en nuestra localidad. En un futuro, la Cofradía tiene pensado que acompañe en procesión a la Borriquita la co-titular de la Hermandad, María Santísima de la Estrella, última adquisición de la Cofradía, pero que por diversos motivos, por el momento, no es posible que lo haga por las calles de nuestro pueblo.

Ya por la noche, la señera Cofradía de la Santa Vera+Cruz cumple con la tradición de procesionar a sus sagrados titulares. Alrededor de las ocho de la tarde, desde la Ermita de la Santa Vera+Cruz, Nuestro Padre Jesús Amarrado a la Columna, en primer término, y Nuestra Madre María Santísima de la Sangre, en un segundo plano, recorrieron en Estación de Penitencia las calles de Rute. Un siempre emotivo final (la subida de los dos pasos, uno al lado del otro, por la Calle Virgen de la Sangre) puso el fin a una jornada de Domingo de Ramos puramente ruteño.

Con un Lunes Santo de descanso en cuanto a salidas procesionales, el Martes Santo se repetía la tradición. Justo al filo de la media noche, en la transición del Martes al Miércoles Santo, el Santísimo Cristo de la Misericordia hacía su aparición otro año más por las puertas de la Iglesia Parroquial de San Francisco de Asís. Sólo alumbrado por los faroles de sus Hermanos de Hermandad, y en el más absoluto silencio y austeridad, el Cristo fue recorriendo poco a poco las principales calles de nuestro pueblo, durante aproximadamente dos horas. Tambores roncos rompían el silencio de la noche. Un recorrido de recogimiento y misericordia ya en la madrugada del Miércoles Santo de Rute.

Unas horas después, cuando la tarde del Miércoles Santo caía en nuestra localidad, el bullicio de la gente se notaba en los exteriores de la Parroquia de San Francisco de Asís. El público esperaba ansioso la salida de Nuestro Padre Jesús de la Rosa y María Santísima del Mayor Dolor, la cual el año anterior se vio truncada a causa de la lluvia. Un largo recorrido por las calles de nuestro municipio, con momentos tan importantes como la subida del Cerro, o la Bendición de Jesús de la Rosa en el Llano, hizo que este Miércoles Santo se viviera con mayor intensidad si cabe.



Pasando el ecuador de la Semana de Pasión en nuestro pueblo, y metidos de lleno en el Jueves Santo, en esta jornada hay que destacar la Procesión de Nuestro Padre Jesús de la Humildad (más conocido como “El Abuelito”) y la Soledad de Nuestra Señora, que comenzaron su recorrido alrededor de las ocho de la tarde desde la Ermita de San Pedro. Momentos como la peculiar subida del Abuelito por el Cerro, o el encuentro de ambas imágenes casi al término de la Estación Penitencial, entre otros, se pudieron disfrutar en este ya Viernes Santo ruteño.

Unas horas después, a la ocho de la mañana, y saliendo desde la Parroquia de Santa Catalina Mártir, la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno aparecía por el dintel de la puerta. También lo hacía, instantes después, Nuestra Señora de los Dolores. Aunque el comienzo del recorrido no es hasta las nueve de la mañana, ambas imágenes se situaron, como de costumbre, “en lo alto la plaza”. Pero una persistente lluvia intentaba deslucir el Cortejo. Las predicciones meteorológicas no fallaron. A la altura de San Pedro, una incesante llovizna hizo que tanto el Nazareno como la Virgen de los Dolores aceleraran su paso, camino de la calle del Cerro. Cubiertos ambos por unos plásticos protectores, el tiempo dio una tregua, y las dos imágenes pudieron culminar satisfactoriamente la impactante subida de esta típica calle ruteña. Aunque nada más llegar a lo alto del Cerro, de nuevo la lluvia hacía acto de presencia, obligando a la Procesión a aligerar el paso por la Calle Priego abajo. Sobre las doce del mediodía, entraban en su templo ambas imágenes, ante el aplauso del público allí congregado. Una deslucida y atípica mañana de Viernes Santo ruteño.

Por la tarde, la misma tónica que en la mañana predominaba en el cielo ruteño. La Cofradía, pese a la incertidumbre, no tuvo más remedio que suspender el desfile procesional. Así pues, el Santo Entierro y Nuestra Señora de los Dolores, hacían una especie de recorrido procesional dentro de la Iglesia de Santa Catalina Mártir. Numeroso público se congregó en la Parroquia para escuchar unas cuantas marchas, interpretadas por la Banda Municipal de Música de Rute, las cuales pusieron la nota musical a esta fallida procesión.

Para finalizar, desde la Ermita que lleva su nombre, Nuestra Señora de la Soledad cerraba los desfiles procesionales de Rute. En un recorrido de silencio y recogimiento, la Virgen recorrió sin sobresaltos los principales puntos de la localidad, para volver, un par de horas más tarde, al punto donde partió, acompañada durante todo su recorrido por una decena de tambores roncos. Unos tambores que, con su corta pero firme melodía, nos recordaban que nuestra Semana Mayor llegaba a su fin otro año más… para Resucitar próximamente…


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